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El caso de Fernado Francés desata las protestas del sector del arte y de la oposición andaluza

Recuperado de El cultural

FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | 23/04/2019


Fernando Francés en el CAC de Málaga en julio de 2016

 

Asediado por la sospecha de incompatibilidad entre su nuevo cargo como secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía y el hecho de ser propietario de la empresa que gestiona el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, Fernando Francés ha asegurado en los últimos días que vendió dicha entidad, Gestión Cultural y Comunicación, antes de ser nombrado oficialmente el 13 de febrero. Elena Vozmediano, en una investigación publicada en El Cultural la semana pasada, puso en entredicho la versión de Francés con documentos a los que tuvo acceso en el Registro Mercantil. Hoy el diario SUR da por cierta la venta de la entidad tras haber tenido acceso a un acta notarial donde consta el compromiso del empresario José Luis Díaz Noriega de comprar la entidad, pero en ella se especifica que la venta solo se produciría en caso de que la empresa gane la licitación pública para gestionar el museo malagueño de titularidad municipal durante los próximos cinco años, actualmente en proceso.

Como explicó Vozmediano, lo que consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil es la creación de Gestión e Innovación El Museo, el nombramiento del propio Fernando Francés como su socio único y la adquisición por parte de esta de GCC, así como el nombramiento de Díaz Noriega como administrador único de esta última, pero no el traspaso de la propiedad. Según esta documentación, Francés se habría vendido la empresa a sí mismo. Por tanto, sigue en situación de incompatibilidad, ya que la ley prohíbe a los altos cargos públicos la participación en empresas privadas que tengan relaciones contractuales con administraciones públicas.

Mientras tanto, en el proceso de licitación pública de la gestión del museo, un baile de puntos -aritméticamente inexplicable, como se detalla más adelante- de última hora ha colocado en primer lugar, y en contra del criterio del comité de expertos, a la empresa de Francés, que ha gestionado el CAC desde su creación en 2003.

Tanto el resultado del concurso para la adjudicación del CAC como la incompatibilidad entre el cargo público y los intereses privados de Francés han suscitado protestas por parte del mundo del arte y de la oposición en el Ayuntamiento de Málaga y en el Parlamento de Andalucía, mientras que los gobiernos local y autonómico han evitado hasta ahora hacer ninguna aclaración oficial.

Ysabel Torralbo, concejala de Málaga Ahora (grupo municipal IU-Málaga para la gente), explica a El Cultural: “El día 30 tenemos pleno y presentaremos una moción en la que pediremos informes jurídicos sobre las relaciones societarias de Fernando Francés, justificantes económicos de la transmisión de participaciones, y que se asuma por el Ayuntamiento y no se haga una prórroga ilegal [de la licitación pública de la gestión del CAC]. Además instaremos a la Junta a que investigue las incompatibilidades de su cargo”. Por su parte, Ana Naranjo, portavoz de Adelante Andalucía en la comisión de Cultura del parlamento andaluz, asegura que han registrado “diferentes iniciatvias parlamentarias” para que el Gobierno de la Junta aclare la situación.

El Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), asociación que aglutina a los profesionales del sector, ha difundido un comunicado en el que afirma haber solicitado también “una explicación a la Junta de Andalucía llamando la atención sobre la grave incompatibilidad que se está produciendo en la adjudicación del concurso y la propiedad de la empresa adjudicataria con su Secretario General de Cultura”. En cuanto a las posibles irregularidades en el resultado de la licitación, el IAC señala: “Personas de gran valía han presentado sus proyectos ajustándose a unas bases y condiciones, con las que el IAC no está de acuerdo, que ahora parecen ser papel mojado. Esperamos que los jueces y el sentido de estado de las autoridades que regentan las instituciones afectadas puedan aclararnos oficialmente la situación”.

También la Unión de Artistas Contemporáneos de España (Unión_AC) ha mostrado su preocupación. En un comunicado en el que menciona la investigación de Vozmediano publicada en El Cultural, solicita al Gobierno andaluz que “esclarezca el asunto de manera oficial […] aportando la documentación pertinente” y que, en caso de que no sea cierto que Francés ha vendido su empresa GCC, “adopte de inmediato las medidas políticas correspondientes”. La Unión_AC también conmina al Ayuntamiento de Málaga a dar “explicaciones detalladas” sobre este tema, “al haber adjudicado en la propuesta de la Mesa de Contratación el concurso para la gestión del CAC Málaga a la empresa que podría seguir siendo propiedad del actual Secretario General de Innovación Cultural y Museos”, y a “motivar de manera convincente las razones que han permitido decantar finalmente la propuesta de adjudicación a una empresa -con la que Fernando Francés se presentó a dicho concurso- que había obtenido el tercer puesto en la baremación del proyecto expositivo”.

El 16 de abril, en una rueda de prensa no relacionada con el caso, Elías Bendodo, portavoz del Gobierno andaluz y consejero de Presidencia, Administración Pública e Interior, declaró que Francés “vendió la totalidad de sus acciones de la empresa y no hay problema alguno de incompatibilidad”, ya que cumplió con los requerimientos “en tiempo y forma”. Por su parte, la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, ha rehusado dar explicaciones a El Cultural acerca de este asunto.

Alegaciones al concurso

Como detalló Vozmediano en su artículo, el proyecto mejor valorado por el comité de expertos fue presentado por CAC Futuro y Desarrollo, que es la unión de Brambleton, T20 Proyectos y el estudio del arquitecto Juan Herreros. Su propuesta expositiva, es decir, la que tiene que ver estrictamente con el contenido artístico del proyecto, obtuvo 51,50 de un total de 65 puntos posibles, muy por delante de sus competidores. GCC quedó en tercer lugar, con 39,40 puntos.

En este tipo de licitaciones públicas, en el apartado económico obtienen una mayor puntuación las propuestas con un presupuesto más bajo. El Ayuntamiento de Málaga, que aporta los recursos económicos con los que opera el CAC, puso un tope de 13 millones a gastar en los próximos cinco años. En este ámbito, ya no era el comité de expertos, sino la mesa de contratación del ayuntamiento, la encargada de evaluar las distintas ofertas. CAC Futuro y Desarrollo presentó un presupuesto de 12.973.546,52 €, tan solo 11 euros más que GCC. Sin embargo, el proyecto fue penalizado con una puntuación 0 puntos en este apartado, mientras que GCC recibió 14,70 de un total de 15 puntos posibles. También fue penalizada en el apartado medioambiental: GCC recibió 5 puntos (el máximo) y CAC Futuro y Desarrollo otro 0.

Esas dos abultadas diferencias, junto con otros apartados de menor peso en la puntuación final, acabaron inclinando la balanza a favor de GCC, que ni siquiera presentó la mejor oferta económica. Esta fue de Magma Cultura, que obtuvo mayor puntuación que la empresa de Francés tanto en el apartado expositivo (40,25 frente a 39,40) como en el apartado económico (15 frente a 14,70) y que ha quedado en segunda posición en la puntuación final.

El día 30 de abril vence el actual contrato de gestión del CAC por parte de Gestión Cultural y Comunicación, que ya acumula una prórroga de un año. Por tanto, el Ayuntamiento de Málaga tendrá que asumir directamente la gestión del centro desde el 1 de mayo hasta que se resuelva la nueva licitación, según ha confirmado a SUR la concejala de Cultura, Gemma del Corral. Una vez que la Junta de Gobierno local apruebe la adjudicación, se abrirá entonces un plazo para presentar alegaciones contra el resultado del concurso. CAC Futuro y Desarrollo está ultimando la suya, centrada sobre todo en ese 0 recibido en el apartado económico. “Con un criterio de proporcionalidad, tendrían que habernos quitado unas décimas de esos 15 puntos en la propuesta económica. Sin embargo nos han penalizado muy duramente”, señala a El Cultural Nacho Ruiz, de la galería T20, una de las integrantes del proyecto. “También vamos a pedir explicaciones por el 0 en el apartado medioambiental, porque nuestro proyecto es respetuoso en ese sentido. No proponemos ninguna intervención en el edificio y aplicamos una política de papel cero en las comunicaciones internas del centro”.

“Esto no es como licitar la construcción de una carretera. En un museo las variables son muy diferentes. Se plantea un programa expositivo de calidad, la gestión de unos recursos públicos y de una plantilla… No se puede jugar a la baja con algo así. Desde el ayuntamiento se dijo desde el principio que iba a primar la calidad del proyecto, pero no lo han cumplido”, añade Ruiz. “En cualquier caso, según el resultado del concurso, Málaga no va a tener el mejor proyecto ni tampoco el más barato. Por tanto, cualquier alegación que se haga es justa, pero en nuestro caso es palmaria”.

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