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La gestión del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga suma una nueva polémica

Recuperado de El país

La empresa mejor valorada en el concurso perteneció hasta febrero al exdirector del museo y actual alto cargo de la Junta

Fernando Francés, en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en 2016.

 

El Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga lanzó hace unos meses un concurso público para la gestión del espacio durante los próximos cinco años con un presupuesto de licitación cercano a los 13 millones de euros. Cuenta uno de los empresarios que ha participado en esta concurrencia que, cuando preparaba la documentación, le llamaron muchos amigos para advertirle: “No lo hagas, el resultado está claro, van a ganar los mismos”. No les hizo caso. La semana pasada, la mesa de contratación valoraba como mejor oferta la de Gestión Cultural y Comunicación, la misma firma que lleva dirigiendo los destinos del CAC desde su apertura, en febrero de 2003. Entonces entendió aquellas palabras. “Tenían razón”, asegura. Hasta el pasado mes de febrero, Gestión Cultural y Comunicación, la empresa que lleva el CAC, era propiedad de Fernando Francés, director del museo desde su creación y actualmente secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía. En ese tiempo el centro se ha visto envuelto en numerosas polémicas. Muchas relacionadas con lo que el artista Rogelio López Cuenca califica como “comportamientos mafiosos” de la empresa que dirige el centro.

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Otras empresas participantes en el concurso público están valorando realizar alegaciones al concurso. La que lo tiene claro es el equipo de la propuesta denominada CAC Futuro y Desarrollo —formado por la Galería T20, Brambleton y el estudio del arquitecto Juan Herreros—. Su equipo jurídico ya está preparando sus argumentos para apelar el concurso. “Consideramos que se nos ha penalizado muchísimo. Se ha eliminado al mejor proyecto por apenas 11 euros de diferencia en la oferta económica”, afirma Nacho Ruiz, de T20.

Durante la dirección de Francés se vendieron obras de hasta 500.000 euros a proveedores, galerías y artistas de su entorno personal

El CAC Málaga se gestiona de manera privada a través de una concesión del Ayuntamiento de la ciudad. Ante las dudosas prácticas realizadas por su director, Fernando Francés, durante los últimos 16 años, la oposición municipal pidió que cuando acabara el actual contrato el espacio pasara a formar parte de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Picasso y otros Equipamientos Museísticos y Culturales, de la que dependen, entre otros, el Centre Pompidou Málaga y el Museo Ruso. Sin embargo, Partido Popular y Ciudadanos rechazaron la propuesta, de ahí que se lanzara finalmente el concurso público para los próximos cinco años.

“Es escandaloso el número de veces que han saltado las alarmas por posibles comportamientos corruptos ante el silencio de los políticos e incluso de los artistas”, subraya Rogelio López Cuenca sobre la gestión del CAC. La última de las dudas que planea está relacionada con la venta que realizó Francés de Gestión Cultural y Comunicación días antes de su nombramiento como secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía. Según el ahora miembro de la Administración autonómica, para evitar la incompatibilidad con su cargo, el 13 de febrero abandonó el consejo de administración de la firma y vendió el total del accionariado a José Luis Díaz Noriega. Lo hizo ante el notario Miguel Krauel. “Ya no tengo acciones ni ninguna responsabilidad”, ha explicado Francés a EL PAÍS. Es lo mismo que dijo el martes pasado el Consejero de Presidencia de la Junta andaluza, Elías Bendodo. Fuentes del Ayuntamiento de Málaga explican que no comentarán el tema hasta que no sea oficial la adjudicación del nuevo contrato del CAC. Un sector del mundo del arte cree que Díaz Noriega es solo un títere y que los destinos de la empresa siguen siendo manejados por su antiguo propietario.

Aspecto de la exposición 'Parresia y lugar', de Dionisio González, en el CAC Málaga, la última comisariada por Fernando Francés el pasado diciembre.

Aspecto de la exposición ‘Parresia y lugar’, de Dionisio González, en el CAC Málaga, la última comisariada por Fernando Francés el pasado diciembre.

En el último informe de la Fundación Compromiso y Transparencia sobre buenas prácticas museísticas, el CAC aparece entre los de gestión opaca por cumplir menos de ocho indicadores de transparencia. Sobre un total de 25, solo satisface tres de manera completa y uno más de forma parcial. Por ello ocupa el puesto 45 de los 60 museos analizados en todo España con una puntuación de 3,5 (la mejor de los últimos años, ya que anteriormente promediaba solo 2). Está así lejos de los dos espacios mejor valorados: Artium, el Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria, y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, de Madrid, ambos con 22,5 puntos.

Una gestión rodeada de polémicas

El trabajo de Fernando Francés al frente del CAC Málaga ha estado siempre rodeado de controversia. Apenas unos días antes de su nombramiento político, el pleno municipal malagueño debatía una moción para abrir una comisión de investigación sobre la adquisición del museo de varias obras “por un valor de 500.000 euros a proveedores, galerías y artistas de su entorno personal o incluso a empresas de su propiedad”, según explicaba el texto propuesto por el grupo Málaga Ahora. La información partía del documento que ellos mismos habían presentado en diciembre de 2018 titulado CAC, una década de irregularidades. Nunca se pudo averiguar más, porque fue denegada con los votos en contra del PP y Ciudadanos, que en ese momento gobernaban en coalición.

Mientras tanto, Francés sí que debe responder a la justicia por el ‘caso Invader’. Permanece como investigado en una causa de la que se encarga el Juzgado de Instrucción Número 6 de Málaga. La Fiscalía de Medio Ambiente se querelló, en enero de 2018, contra el artista francés conocido como Invader y el entonces director del CAC por la instalación de 15 mosaicos en inmuebles del centro histórico con protección urbanística. Y si al primero se le considera el autor, al segundo se le atribuye ser quien concertó dicha actuación, que se llevó a cabo a finales de mayo de 2017. Francés siempre ha negado su participación alegando que no tiene “nada que ver con las actuaciones”, pero la causa sigue abierta. Invader ha faltado a su cita con el juez las tres ocasiones que ha sido llamado a declarar y el juzgado ha pedido ahora a las autoridades de Francia que aclaren el porqué. La Fiscalía también investigó los contratos otorgados para la gestión del festival Málaga Arte Urbano Soho (Soho) y el Museo de Arte de la Diputación (MAD) de Antequera, aunque las diligencias fueron archivadas en febrero de 2018.

Un año antes se había conocido que Gestión Cultural y Comunicación registró en diciembre de 2002 la marca CAC Málaga en la Oficina de Patentes. Era de su propiedad y, por tanto, podía quedársela en el caso de que no continuara al frente del museo. La polémica generada hizo que finalmente el nombre pasara a ser de titularidad municipal.

En 2007, Manuel Borja-Villel, entonces máximo responsable del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) y ahora director del Museo Reina Sofía, calificaba al CAC como “una cortina de humo” por su poca trascendencia real, durante un acto en el centro social La Casa Invisible, en Málaga. “El problema es que la programación del centro siempre ha estado guiada por lo que triunfa en el mercado y han creado una mala educación en el público que es muy difícil de revertir: cuando el único baremo es lo que tiene éxito comercial, mal vamos”, añade ahora Rogelio López Cuenca.

En los 16 años desde su apertura, el museo ha recibido a más de seis millones de personas. Su mejor cifra la alcanzó en 2015, con un total de 555.888 visitantes. En estos años han expuesto en sus salas artistas como Mark Ryden, Marina Abramovic, Ron Mueck, Richard Long, Erwin Olaf o Ai Weiwei, entre otros muchos.

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